Establecimiento de las perfumerías de Gal.Gal

Establecimiento de las perfumerías de Gal en Madrid.

 

Era una perfumería elegante y sofisticada, en la que cada producto relucía en las vitrinas igual que joyas de olor… Juan atendía el comercio con especial cariño y cuidado. Cada mañana que entraba por la puerta admiraba la belleza exclusiva del establecimiento.

Hoy era un día especial, el coche de caballos había llegado a las 12 horas en punto a las puertas de la perfumería de Gal con sus dos caballos: Hinojo y Romero. Jamás podría pensarse que un momento así marcaría el inicio de una relación comercial tan larga y fructífera: el de las tiendas Gal con la creación de su jabón Heno de Pravia, pues el coche de caballos transportó al establecimiento el primer cargamento de estos jabones a Madrid, donde se comercializarían rápidamente y con un éxito sin precedentes en perfumería de tocador.

¡A heno recién cortado! ¡huele igual! Así exclamó Juan, en voz alta, cuando aspiró la fragancia de uno de aquellos jabones verdes de olor, tras leer la carta de sus creadores, Salvador y Eusebio, que había llegado desde Irún junto aquel cargamento, a trote equino también. En sus líneas, estos perfumistas relataban, cómo para componer la fragancia del jabón de tocador, se habían inspirado en el olor del heno recién cortado, que pudieron disfrutar en uno de sus viajes a la localidad de Pravia en Asturias. Explicaban también en la carta, que el color del jabón era verde como el heno fresco y el papel que lo recubría amarillo como el heno seco.

La fragancia del heno fresco del norte, desde aquél entonces, se escapaba por la puerta de la perfumería de Gal esparciéndose por la calle. El olor de aquellos prados verdes que llegó a Madrid para quedarse.

 

Postal de Junio

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