Antigua Piscina "La Isla" en el Manzanares

Antigua Piscina «La Isla» en el Manzanares

 

La Piscina “La Isla” Nos queda alejada de nuestra realidad, con cierta parte legendaria que nos llama siempre nuestra curiosidad por la originalidad de aquella arquitectura; una bella estructura que se edificó en una pequeña isleta de arena, que el capricho de la corriente del Manzanares quiso formar. ¡Nada menos que un barco! Se escucharían las exclamaciones de sorpresa cuando se corrió por Madrid la voz, en los años treinta del S.XX, de que un buque de bellísima estructura racionalista, había emergido de las profundidades del río como novedad, eso sí, surgió de la original imaginación de su arquitecto Gutiérrez Soto.

Un alarde elegante tenía aquel barco, en su interior: superficies de vidrio, ojos de buey, materiales de orden industrial, como el acero o el hormigón que se conjugaban en formas suaves. La inspiración vino del Cub Náutico de de San Sebastián

Los clubes sociales empezaron a ponerse de moda en el S.XIX, al mismo tiempo que la primera ropa de baño y a partir ahí en los años treinta, el culto al cuerpo, a la gimnasia y a los chapuzones en torno al río bajo un abrasador sol madrileño.

Buque varado que contaba con piscinas de proa y popa, también piscina cubierta, solárium, gimnasio, restaurante y hasta sala de fiestas. Donde se podría soñar con la imaginación de largas travesías alrededor del mundo, mientras se disfrutaba de esta piscina tan bella y especial. Nos podemos imaginar por su situación, que se observaba desde su cubierta el Palacio Real o la frondosidad de los árboles boscosos de la Casa de Campo, mientras los madrileños de antaño se refrescaban del agua depurada del río, que llegaba desde el Guadarrama, en un gran entramado agreste de la sierra y descansaba en este barco varado que existió por un tiempo en aquel improvisado “puerto del Manzanares” buque de belleza elegante y formas suaves que aún sigue navegando por la memoria de la ciudad.

 

Postal de Julio

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