Botería en calle del Águila. (Años 30) Fot. Desconocido.

Botería en calle del Águila. (Años 30) Fot. Desconocido.

 

Eran las doce del mediodía de un día fresco de junio de los años treinta, la jornada se desarrollaba tranquila. A la entrada de la Botería de Antonio Rodríguez, en la calle del Águila, dos niñas se percataban de la presencia del fotógrafo con todo su aparataje, posaban tranquilas y curiosas entregadas a un juego de luces y ópticas. También quedó retratada Manuela, que venía de la calle Tabernillas, de comprar una botella de vino para la comida de su hijo Andrés, que llegaría de trabajar de la fábrica “Gasómetro”.

Estos barrios del viejo Madrid eran castizos de condición; todo se desarrollaba lento, con un significado preciso… Aquellos pellejos de vaca eran comprados en Puerta de Toledo, algunas pieles de toros de lidia, que se desollaban en aquél mismo matadero; pieles que volverían a la misma plaza convertidas en botas de vino.

Curtir lentamente, mojar la piel, darle forma… En los pellejos se almacenarían grandes cantidades de vino que llegaban de ciudades como Valdepeñas y que transportes Candelas, del mismo pueblo manchego, distribuía por la calle Tabernillas, donde Manuela compró el vino y por otras calles del arraigo más tradicional de las tabernas del viejo Madrid. Vinos que sofocaban los primeros calores de un verano próximo.

 

Postal del mes: Junio

Postal del mes: Junio

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