Interior del Teatro Real de Madrid en la actualidad

 

El Teatro Real de Madrid se inaugura el día de la onomástica de Isabel II, el 19 de noviembre de 1850, con la representación de «La Favorita» de Gaetano Donizetti. Al acto acudiría la Reina junto a una selecta representación de las clases burguesas e intelectuales de la sociedad decimonónica madrileña, que anhelaba desde hacía mucho tiempo, el brillo de la elegancia, la sofisticación y belleza artística de las corrientes musicales de los grandes templos operísticos de Europa, como el Alla Scala en Milán, San Carlo en Nápoles o el de París.

El interior del Teatro Real de Madrid, en el momento de su inauguración, tenía un aforo para 2500 espectadores, junto a las cuatro galerías de palcos y la gran localidad llamada Paraíso. Había dos salones de baile, tres salones de descanso junto a otras salas destinadas a administración, sastrerías, desvanes, camerinos, academia de baile etc.

 

Plaza de Oriente y Teatro Real. Calotipo, 1853. Ch. Clifford. Biblioteca Nacional de España.

Plaza de Oriente y Teatro Real. Calotipo, 1853.
Ch. Clifford. Biblioteca Nacional de España.

 

El vestíbulo tenía dos elegantes escaleras de uso exclusivo de S.S. M.M. Una escalinata central conducía a las butacas y por dos galerías se accedía a los palcos. De la extraordinaria decoración de su interior cabe destacar los frescos del techo de forma circular, representando alegorías de las artes, música, baile y poesía. Magníficos retratos en medallones de Calderón, Moratín, Bellíni, Velázquez y Fernando de Herrera. El palco Real tenía adornos típicos renacentistas, columnas y pilastras de estilo grecorromano, diferenciándose del resto de palcos que lucían pilastras y frisos de estilo gótico con cortinajes de damasco color carmesí.

 

El Real también incorporó novedosas dependencias y servicios como: tocador de señoras, tiendas de anteojos, de guantes, de flores, una confitería…Todas estas prestaciones eran de las más novedosas de toda Europa. Las palabras de Ramón de Mesonero Romanos, cronista de la ciudad, decían así:

…“Las decoraciones escénicas y el espléndido ornato de la sala, su brillante alumbrado, y el decoro de su servicio y dependencias son cosas absolutamente nuevas entre nosotros”.

Fotografía de J. Lauren de la fachada del Teatro Real de Madrid

Fotografía de J. Lauren

 

Una de las visitas más especiales e ilustres sigue presente en la memoria del Teatro Real, fue la de Giuseppe Verdi en 1863; ocupó un palco de honor durante una de sus representaciones. Según parece para Verdi, la sociedad madrileña no fue del todo de su agrado.

El 21 de enero de ese mismo año, tuvo lugar el estreno en España de una de sus óperas: “La forza del destino” basada en el drama literario del Duque de Rivas “Don Álvaro o la fuerza del sino” 1835.

 

Retrato fotográfico de Giuseppe Verdi

Retrato fotográfico de Giuseppe Verdi

 

Al acto asistió Isabel II, también personalidades como el Duque de Rivas o Pedro Antonio de Alarcón, junto a un buen número de admiradores que bebían los vientos por la música del compositor italiano tan de moda en el Madrid de la época como en la esfera cultural europea.

Así escribiría Verdi, en una carta dirigida a un contertulio, sobre la representación de su obra en el Teatro Real:

“Ejecución admirable del coro y la orquesta. Buena actuación por parte de Lagrange y Fraschini. El resto, cero o malo: pese a todo, éxito”.

 

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