Imagen de una señora recogiendo agua en una fuente del Paseo del Prado en un día de nieve

Imagen de una señora recogiendo agua en una fuente del Paseo del Prado en un día de nieve

 

Nunca podemos saber a ciencia cierta qué ocurre en las viejas fotografías del pasado de Madrid, en muchas ocasiones, imaginar nos proporciona sensación de realidad y nos acerca a mundos ya pasados, como en esta bella imagen de un día de nieve en el Paseo del Prado:

Teodora ha dejado el escobón de heno y retama que compró en el Rastro sobre la nieve, para llenar el botijo del agua de la fuente, de un agua fría, purísima del arroyo de la fuente de la Castellana, que discurría soterrado. Fermín la espera, es su esposo y el cochero de la familia de uno de los palacetes del Paseo del Prado, los Ortiz-Sepúlveda, una saga de banqueros que viven tiempo de bonanza, con los negocios que están haciendo en Iberoamérica.

Fermín lee el periódico dentro de uno de los coches de caballos, con una lámpara de aceite cercana, esperando la pronta salida de uno de los señores para dirigirse a sus asuntos bursátiles en la calle financiera de Madrid, la de Alcalá. Teodora limpiaba el gran portal donde pronto resonarían los cascos de los caballos aquél día de nieve.

El paseo del Prado se encontraba solitario, triste. Sólo Teodora parecía existir en el barrio, salió un momento para llenar aquel botijo, agua que le ayudaría a fregar el suelo. Se volvería rápido ha cubierto, resguardándose del frío, como lo hacía el resto: con estufas de leña o carbón, braseros de picón, chimeneas… La ciudad parecía dormitar, en aquella primera nevada de los albores del siglo XX. Mañana congelada y de silencio.

 

La Postal del mes: Enero

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