La Gran Vía de 1954. Fotografía de F. Catalá-Roca

La Gran Vía de 1954. Fotografía de F. Catalá-Roca

 

He buscado especialmente esta foto para mandar la Postal de Diciembre. He querido que fuese esta fotografía, no otra, para este mes.  La imagen nos muestra una Gran Vía que por esos abrigos largos y elegantes, podría ser la de los años cincuenta. El Madrid de muchos de nuestros abuelos…  Aquél tiempo que hemos visto en imágenes, que nos han contado, que tenemos presente todavía.

El obturador de la cámara se mueve lento, reposando quizá en un trípode, dejando pasar  la luz tímida y especial de aquellos años: de rótulos que anuncian material fotográfico de relojerías o almacenes navideños, para impresionar la película. También el paso ajetreado de fantasmales rastros de transeúntes se dejan ver en la acera como ecos; pasaron y la recorrieron una y otra vez, en la Navidad de diversas generaciones, en flujo continuo.

Aquél caballero, se detiene, se para a pensar. Su imagen entonces se reproduce definida, nítida. Se separa, de algún modo, del desenfrenado avance del tiempo, que nos vigila inexorable desde ese reloj de la Relojería Suiza, que con su exacta maquinaria nos marca el momento de una noche temprana.

Algunas veces queremos también apartarnos del presente e indagar otros momentos, como al observar esta foto. Son los mismos espacios que “el ahora”, pero encantadoramente trasformados por la inocencia de un primitivo tiempo de esta vía madrileña, de autenticidad, de verdad. Ese, que no ha llegado hasta nosotros, aquel que se quedó parado, como el instante de esta imagen, como la cuerda que detiene un reloj, como aquel misterioso caballero y como nosotros al pararnos también a pensar.

 

Postal de Diciembre

Postal de Diciembre.

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